20 de octubre de 1968, Estadio Olímpico Universitario en México Distrito Federal. Final olímpica de salto de altura. Richard Douglas Fosbury: nuevo récord olímpico y medalla de oro. ¿Por qué se le considera una leyenda y no ha pasado a la historia como un atleta olímpico galardonado más… uno de tantos?
Por haber innovado disruptivamente. A partir de entonces, todos los saltadores de altura utilizarán una nueva técnica que maximizará resultados, el Fosbury Flop.

¿Somos capaces de distinguir qué es disruptivo de lo qué no lo es?

Disrupción, revolución, transformación, digital, innovación… sustantivos que resuenan en conversaciones offline y online, conferencias en escuelas de negocios, artículos de la prensa económica y tecnológica y también en títulos de best-sellers.

Innovación disruptiva es un cambio de paradigma que va más allá de la implantación de la tecnología en las organizaciones. Permite catalizar todas las oportunidades que la innovación para poder cambiar la economía y la sociedad.
Si se consigue, ya no se lucha por la supervivencia en el mercado o por mantener la cuota respecto a la competencia.
De hacerlo bien, el crecimiento es exponencial y el liderazgo en el mercado permite innovar, crear y desarrollar proyectos inimaginables hace tan sólo unos años, y que transforman el mundo.

Transformar el mundo. Eso es innovación disruptiva. La que permite una evolución totalmente diferente en la comunicación, el consumo, el trabajo, el transporte, la energía, etc.

A pesar de que se tiende a asociar la innovación disruptiva a la tecnología. Y, en extensión a las nuevas herramientas, app y plataformas, lideradas por los gurús de la expendeduría tecnológica, tal y como repasa James McQuivey en ‘Digital Disruption’. La innovación disruptiva va mucho más allá. El concepto de Innovación disruptiva no es nuevo.

La denominación la acuñó en 1995, el profesor de Harvard Business School: M. Christensen en el artículo Disruptive Technologies: “Catchingthe Wave”.  No obstante, el sociólogo y economista Joseph Schumpeter, ya a mediados del siglo XX, describió el proceso de innovación como un proceso de “destrucción creativa”. Supeditado a la capacidad transformadora del empresario; un individuo “capaz de sistematizar ideas e implementarlas”, con la capacidad y la destreza de ver al mundo con ojos diferentes, de poder transformar ideas en negocios sobrepasando las dificultades de los cambios en su contexto socioeconómico y tecnológico. Parece mentira que más de 70 años después conceptos como los de emprendedores de Start-ups, Business angels, etc. Se consideren novedosos.

La disrupción no sólo transforma el mercado.

Qué productos nuevos lanzar al mercado, en qué nuevos canales, qué nuevos modelos de relaciones laborales establecer entre empleadores y empleados, cómo interactuar con los clientes…

La innovación disruptiva implica una trasformación real y radical de todas las áreas de la economía, cultura y sociedad.

Las grandes innovaciones disruptivas de los últimos años han permitido éxitos empresariales como Airbnb, Bicing, Glovo, BlablaCar, Parquo, Spotify, Uber, aiobot.com, ticketbots.net, Wallapop, etc.
Todas ellas, más allá de ofrecer productos y servicios que ya existían en el mercado (servicios de taxi, alquiler vacacional, alquiler de parking, compra y consumo de contenidos online, etc.), han innovado radicalmente dando un giro de 180º.

¿Cómo? Con nuevos activos que han catalizado sus modelos de negocio.

¿Cuáles? Mediante la confianza de las opiniones, la predicción y anticipación, la colaboración entre usuarios, la inmediatez y fiabilidad, la veracidad, la gestión de la complejidad ágil, la flexibilidad en el uso y no en la adquisición, la interconexión y reporte de los datos a tiempo real, etc.

Una vez iniciada la disrupción… los actores, es decir: las empresas, consumidores, reguladores del mercado, competidores, canales, distribuidores y productores, no tienen más remedio que adaptarse. Sólo sobreviven aquellos que mejor se adapten al nuevo entorno…

Amazon lideraba el mercado online de venta de libros, pero entonces lanzó el Kindle: el libro digital. Y… reventó su liderazgo en el mercado del libro de papel. Recientemente, lo ha vuelto a hacer: innovando en logística. El mercado se acelera, y eso obliga a las empresas y profesionales a cambiar urgentemente para dar respuestas estratégicas, organizativas y tecnológicas que les permitan competir en la nueva economía y sociedad. Ningún sector se libra de esta transformación.

¿Te consideras un emprendedor disruptivo?

Si te ha gustado, ¡compártelo!


Etiquetas: ,


¿Quieres saber cómo vender más online y rentabilizar tu eCommerce?

 Suscríbete y recibirás todo lo que publicamos sobre eCommerce, Estrategia, Marketing, Atención al cliente y Logística.

¡Gracias! Recibirás un email para confirmar tu suscripción.