Cliente. Competencia. Comunicación.

 

Cuando me preguntan mis clientes por Estrategia Digital suelo explicarles que no es diferente de una estrategia tradicional, pero si lo es la implementación de la misma en un entorno digital.

Aspectos a tener en cuenta:

Cliente.

Los parámetros que valoraba hasta ahora han cambiado, el cliente ya no está esperando, ahora busca, se informa, contrasta en las redes sociales y compara entre infinidad de webs o ecommerce donde comprar.

Una buena segmentación se hace inevitable si queremos llegar al cliente real consumidor de nuestros productos o servicios. Ya no sirve ofrecer algo y esperar que te lo compren, ahora se impone ofrecer a cada perfil de cliente el producto que quiere o necesita.

Ejemplo de esto lo tenemos en las marcas de automoción que bien podrían imponer unos modelos con acabados definitivos y en cambio tienen una oferta de complementos y accesorios interminable. Debemos adecuar la oferta a los gustos y preferencias del nuevo consumidor ahora más exigente e informado.

Nuestras preferencias han cambiado, ya no solo queremos aquello deseado sino que ahora nos gusta personalizado. Nos queremos diferenciar del resto y recurrimos a este performance que nos hace sentir únicos, que llena nuestro ego personal en cada compra.

 

Competencia.

 

La competencia ya no solo está en tu sector, ahora aparece en cualquier lugar, forma y tamaño. Si los bancos ofrecen seguros, las aseguradoras venden coches, las agencias de viajes te ofrecen seguros y así un sinfín de ofertas cruzadas desde cualquier sector que antes no era posible y que ha evolucionado desde que existe internet.

Hay que innovar no solo en nuevos productos y servicios sino también en la forma de comercializarlos, el canal ahora es digital y hasta nuestros proveedores ofrecen en su web los mismos productos que nos venden a nosotros.

Los marketplaces se han convertido en un nuevo competidor al tiempo que en una nueva forma de testear productos sin gran coste. Esto ha dado acceso a más intrusismo debido a la aparición de pequeñas empresas que venden lo mismo que nosotros con menor coste.

Ejemplo de esto lo tenemos con Alibaba en China, que recibe cientos de denuncias por la venta fraudulenta de falsificaciones de las marcas de lujo que realizan pequeñas empresas en su marketplace.

Los mercados se extienden y ya no hay fronteras. Si antes competiamos en un mercado más o menos local contra los conocidos, ahora el mercado es internet. Una empresa que vendía en su tienda física en su ciudad podía aspirar a que los sábados viniese clientes de las províncias cercanas a pasar el día y realizacen sus compras en ella.

La creciente tendencia de los Grandes Centros Comerciales con cines, restauración y otros servicios complementarios se debe a la necesidad de atraer a más público de más lejos. Ofrecerles una experiencia de pasar el día y comprar en las tiendas se ha convertido en un hábito.

Pero gigantes como Amazon demuestran lo contrario, ahora podemos comprar el domingo por la tarde desde casa, cuando todos estos comercios están cerrados. La comodidad de elegir, comparar, contrastar en chats, foros o redes sociales nos ha convertido la experiencia de compra en algo más apasionante y relajado.

Si antes las grandes marcas marcaban las tendencias que estarían de moda, ahora es el cliente quien impone sus modas, qué prefiere, cómo, cuándo y cuánto quiere gastar. Las grandes consultoras realizan constantes estudios para definir las tendencias y asesorar a sus clientes con lo que vendrá para adaptar sus procesos productivos antes que los demás y sacar al mercado más novedades deseables.

El ejemplo lo tenemos en Zara que ha conseguido que personas de todos los estatus sociales compren sus productos y renueven sus armarios cada temporada. Ya no queremos aquel polo de marca que nos dure tres o cuatro años, ahora queremos estar a la última, diseños, colores y estilos que nos hagan sentir bien.

 

Comunicación.

 

La forma de comunicar ha cambiado, la venta no es de productos o servicios sino de solucionar necesidades. Quién se imaginaba antes de aparecer el primer iPhone de Apple que ya no sabríamos vivir sin un dispositivo móvil táctil y que las Apps formarían parte de nuestras vidas.

Si somos capaces de analizar las necesidades de los consumidores, sus preferencias, sus hábitos de consumo, de vida, nos será más fácil imaginar que les podemos ofrecer mañana. Donde unos ven crisis otros han visto oportunidades. Muchos adelantos técnicos que hoy día nos facilitan la vida provienen de errores del pasado y otros de nuevos hábitos de los consumidores.

Debemos trabajar la marca para consolidar los valores de nuestra empresa, producto o servicio, incluso las personas profesionales independientes deben construir y cuidar su marca personal.

Ya no sirve ser la marca de moda, en internet la moda dura el tiempo que tarda en aparecer otra que sea más sugerente, que se difunda más y más rápido de forma viral. Ahora hay que ser transparentes con nuestros comunicados, con la forma en que transmitimos nuestros valores, ser solidarios, responsables con el medio ambiente, con las buenas prácticas, con los procesos de fabricación , con los empleados, con la conciliación familiar y debemos comunicarlo de forma clara para que llegue a consumidor y sean percibidos como agregados a nuestra marca.

Trabajar la reputación online se ha convertido en una obligación no tan solo en una necesidad. Qué decimos y qué dicen de nosotros afecta en la decisión de compra de terceros que piden consejo cada día más en el entorno digital.

Estamos ante un cambio de paradigma, lo convencional ya no sirve y ahora debemos pensar en cómo vamos a adaptar nuestra empresa a este entorno digital.

Para ello debemos empezar por una nueva estrategia, ahora digital que nos adapte los procesos, los valores y la forma de comunicarnos con los consumidores que ahora son digitales, por que nos guste o no, la sociedad ya es digital.

Esta Estrategia Digital nos definirá el camino a seguir para conseguir nuestros objetivos, definirá los planes a seguir, sean de Marketing, de redes sociales, campañas de comunicación, captación o fidelización. También definirá las nuevas métricas en que apoyarse para medir y evaluar todo lo que está pasando. Gracias a la implementación de unas buenas herramientas de análisis podremos saber en cada momento si vamos por buen camino o si debemos pivotar inmediatamente.

Tener una Estrategia Digital ya no es un lujo para grandes empresas o coto reservado de las multinacionales, ahora se ha convertido en una necesidad, además asequible y de obligada implementación. Un camino equivocado puede costar mucho tiempo y dinero que no vuelve.

En TROBIR te podemos ayudar a pensar y crear tu Estrategia Digital. Puedes contactar con nosotros.

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